De vez en cuando, Perrito Pamplinas necesita tomarse un piscolabis, parar un poquito de su árduo trabajo diario, descansar un rato. Es que es una criaturita de Dios, no una máquina como el sistema piensa que debe ser un opositor, que se le da a un botón y sale una copia de una ley que no le importa ni a quién la ha escrito... ¡Bueno, que se fue a tomar un café!
Al principio. justo es decirlo, Perrito Pamplinas sintió miedo y no supo dónde esconderse ( ¡¡ menudo cobardica!!...). Lo intentó en la nevera, pero prefirió no morir congelado al lado de una bukler 0,0... Lo intentó en un vaso pero se le quedaban dormidas las patitas de atrás...
Así que Perrito Pamplinas díjose: "A mí me van a dar miedo los ruidos, yo que me voy a presentar a una oposición de la Junta de Andalucía" ¡¡¡¡ NO !!!!, y salió a dar la cara a defender sus apuntes espumadera en pata.














